Pensaba que nunca se iría, que se quedaría toda la vida a mi lado... Y ahora no está. Me siento mal, vacía y sola. Creía haber olvidado todo, después de cuatro meses sufriendo, pero no es así, y no comprendo por qué.
Por cada rincón que paso veo su cara reflejada por las paredes.
Pienso en cada segundo que pasamos, y siento que en ese momento estoy viviéndolo otra vez. Le echo de menos.
Gracias a él aprendí a ser feliz. Mi mundo dejo de estar oscuro por unos meses. Me enseñó a sonreír a los problemas.
Me regaló una oportunidad, no me juzgo por una mirada ni por mis actos. Cambio mi vida por completo.
Demostró que me quería que si me quiso en su momento pero ahora es tan diferente. Me trata como a una amiga mientras que yo cuando le miro a los ojos recuerdo. Simplemente le recuerdo.
Por las noches no paro de soñar con nuestro último beso. Ese beso que me regalo por última vez. Ese último te quiero que ha quedado sellado en mi memoria hasta el fin de mis días.
Quizá esto que te estoy contando te parezca exagerado y pienses que soy tonta que debo seguir adelante. Pero el problema es que no puedo porque todavía le sigo queriendo, si ya se que no debería pero quién me lo impide, ¿hay alguna ley contra eso? Yo no elijo lo que siento, ojala pudiera.
Porque cambiaría muchas cosas. Si pudiese retroceder en el tiempo no dudaría ni dos segundos en volver a enamorarme de él pero borraría ese día de abril donde me deje tanto llevar por él.
Le quise, le sigo queriendo, y le querré todo el tiempo que sea necesario para que vuelva conmigo. Le espero no lo dudo, no me canso, para eso ya me he sentado en una roca del camino.
Si lo ves dile que le quiero y que le esperaré el resto de mis días, donde siempre, a las doce, cuando vuelve la cenicienta.
Jo!!
Subscriure's a:
Comentaris del missatge (Atom)

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada